lunes, 5 de marzo de 2012

¡QUÉ DETALLE!


Hay un tipo de noticias que desencadenan recuerdos, vivencias y comentarios que de alguna manera nos impresionaron o de los que aprendimos algo aunque los protagonistas de los mismos no lo pretendiesen. En una ocasión indicaron a D. Manuel Fraga (q.e.p.d.9 que siempre llevaba el mismo reloj, a lo que éste respondió que lo tenía desde hacía veinte años y que no pensaba cambiarlo puesto que funcionaba perfectamente. La sobriedad presidió su vida y no necesitó bienes materiales para demostrar su valía. El que estemos de acuerdo o no con su vida política es otro tema.

En una entrevista televisiva hecha al insigne economista José Luis Sampedro, necesitó mirar unos datos y la sorpresa fue mayúscula: del bolsillo de su chaqueta extrajo un cuaderno de no más de diez centímetros por cuatro (al que llamó "mi ordenador personal").

Estas dos anécdotas las recordaré cuando leí la noticia de que el príncipe Carlos de Inglaterra (el eterno aspirante), sugiere a sus compatriotas que aprovechen la celebración de los sesenta años de su egregia y casi eterna madre en el trono, para que tengan el detalle de obsequiarla con un nuevo yate real. Se calcula que a los millones de familias inglesas que no recuperarán su nivel de vida hasta el año dos mil veinte, les costaría la friolera de setenta y dos millones de euros.

El contraste de actitudes despertó mi admiración por los anteriores y el rechazo al abuso. Al final pensé: ¡Qué detalle!

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